Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales

Los profesores del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales estamos plenamente convencidos de que nuestras asignaturas son cada vez más necesarias para formar personas con criterio. Por esta razón nos volcamos para transmitirles a nuestros alumnos el saber transformador y de contenido social que emana de nuestra disciplina. Queremos que entiendan nuestras materias como una ciencia social en estado de construcción en la que muy pocas cosas se pueden dar como definitivas; no se trata de un saber cerrado y concluido. Nuestras asignaturas plantean una dificultad que es un rasgo de su propia naturaleza; esto es, encontramos la imposibilidad de poder reproducir hechos concretos del pasado, a diferencia de las ciencias experimentales que permiten repetir en un laboratorio la mayoría de los fenómenos que forman su plan de estudios en Secundaria y Bachillerato. Ahora bien, vencemos ese obstáculo mostrando, analizando y explicando nuestras asignaturas como un todo social pasado, complejo y dinámico en el que los acontecimientos están enlazados; y, para ello, preparamos a nuestros alumnos para que hagan uso del pensamiento abstracto formal al nivel requerido.

Nuestro objetivo, pues,  es que desarrollen el pensamiento y la conciencia histórica para que alcancen una mayor comprensión de la sociedad contemporánea, reconociéndose como sujetos capaces de actuar con conciencia y responsabilidad social que respetan el patrimonio cultural y natural y participan de manera sensata en la resolución de problemas como miembros de una sociedad.

Todas nuestras estrategias, por lo tanto, van encaminadas a ofrecerles el conocimiento necesario para darles una visión del mundo y una memoria; a despertar su curiosidad por el pasado proveyéndoles de distintas herramientas (literatura, cine, música, visitas culturales, etc.) que les permitan comprender el patrimonio cultural donde hunden sus raíces la identidad de cada uno de nosotros; a hacerles sentir que los conocimientos no son adquisiciones definitivas sino saberes sujetos a una revisión constante y, de esta manera, espoleamos su espíritu de observación y su sentido crítico; a desarrollar su capacidad de apreciar las más sublimes realizaciones del espíritu humano; y, por supuesto, a reafirmar la idea de que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento.